
El eterno boceto, que no pierde mérito por ser boceto, porque pareciera nació para eso. Indecisión, miedo, inseguridad, entre otros. Confluyen más de un factor en su inacabada existencia, y al mismo tiempo imprimen su vacío como marca y no permiten más intervención.
Relato de esa ambigua relación con la imagen y su vivencia, paralela a la vida; son como esos pasos que postergamos, el miedo a que la imperfección arruine lo que aún paradójicamente no fue porque no lo dejamos ser.
Laura Llovera