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Autocrónicapor Rosario Zorraquín |
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La ballena apareció en los dibujos. Esa forma negra y alargada, antes de saber de dónde había salido, me causaba una nostalgia enorme. No podía parar de dibujarla, después pintarla, a pensar qué era lo que traía adentro y en sus capacidades. Siempre se pasaba de los límites de la hoja, y no podía hacer entrar a la ballena entera ni en una hoja de 10 x 20 ni en una tela de 400 x 300. Investigué, investigué, lei qué decían los escritores, la gente, las películas sobre este ser que deambula por la tierra hace miles y millones de años. Entendí por qué es tan directa la sensación de nostalgia al ver una ballena, por qué cuando la ves, es porque se fue a la costa a morir. Un dia decidí que quería hacerla de verdad, poder verla y seguir pensando. Compre 5 cartones corrugados y la hice. No se nada de escultura y al preguntarle a los que sabían, ellos siempre me respondían: "SI NO HACES ESTRUCTURA no se puede, no se sostiene." Pero cuando algo brota solo, solo se va desarrollar como pueda (esto me doy cuenta ahora). La estructura no coincidía con la necesidad salvaje que tenía de verla, al igual que en las pinturas, yo quería encontrar una técnica en la que pudiese hacerla por capas, nada de proyecto con medida ajustadas y estructura de metal, nonononononono. En un fin de semana al lado de las personas que quiero la hice. Cartón corrugado, diario y cola. Me presente a curriculum0 con unas pinturas y con la escultura, (queriendo que seleccionen mi ballena recién echa hace un mes), pero la escultura era demasiado grande y eligieron una pintura del interior de una ballena. Me quedé con la escultura en mi taller, nos sentamos sobre ella a tomar mate, café, dormir siesta. La movimos de un lugar a otro. La miré mucho. Me fui a la playa, hicimos con Saskia, mi amiga, una ballena de arena, se la llevó el mar. Volví. Y una noche la tenía en frente, a la escultura, y quise quemarla, busqué un encendedor y empecé a quemarla, pensaba en que un ser tan grande como este al morir, se desintegra y se convierte en polvo; que todo lo que pisás, arena, tierra, es polvo de ancestros. Me seleccionaron y estos dos meses, estuve en un galpón con Rodolfo, mi amigo que me ayudo desde que empezamos hasta el final. Empezó siendo una soga de 8 metros, a esto le agregamos unos aros de cartón y después una soga, cartón corrugado y cola. Fuimos acumulando capas y capas de cartón con cola y acrílico. Pasaron muchos amigos a visitarla y a poner bollos de diario y cartón. Hice varios asados, quemé troncos, papeles, de todo. Picamos carbón, lo mezclamos con ceniza, yeso, arena y así hicimos lo que la rodeaba. Cité a todos mis amigos y familia en el galpón, y con una red la subimos a un camión de 14 metros de largo. Subirla y bajarla del camión fue lo más divertido de todo. Rosario Zorraquín 2009
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