Entrevista a Mariano Vilela

por Leonardo Cavalcante

 

Leonardo Cavalcante: ¿Cómo fue tu formación?

Mariano Vilela: Comencé estudiando arquitectura y luego diseño gráfico hasta que me di cuenta que no me cerraban. A través de un conocido di con el taller de Jorge Macchi y tuve una gran suerte ya que ahí conocí a Ernesto Ballesteros, Pablo Siquier, Miguel Rothschild y algunos más que me hicieron dar cuenta que lo que allí pasaba era lo que yo estaba buscando desde hacía tiempo. Fue muy bueno ingresar en el arte en un ambiente tan de vanguardia y experimental. Gran parte de esa experiencia fue trasladada hacia mí y yo creo que fue imitando de alguna manera un acercamiento intelectual a la creación y me sentí muy identificado por sus búsquedas.
Luego de eso tomé contacto con la gran maestra de Guillermo Kuitca, Ahuva Szilimowicz, en donde ahí hice taller más tradicional si se quiere, estuve allí hasta que me otorgaron la beca Kuitca. Fue una gran ayuda para mí la beca ya que pude comenzar a pensar de un modo profesional en esto ya que anteriormente había una especie de mezcla entre hobby y pasatiempo. Creo que la Beca Kuitca le permite a quienes la atraviesan entenderse a sí mismo como poder hacer de esto una carrera profesional.

L. C.: ¿Con que técnicas empezaste y por qué?
M. V.: A partir de mi conexión con la arquitectura y el comic comienzo a ver imágenes en blanco y negro y había revistas de historietas más experimentales francesas y españolas que llegaban a Bs. As., con artistas que me gustaban mucho y que aún me gustan en la actualidad. El dibujo es hoy la cosa troncal de mi trabajo y dialoga con aquella llegada al arte a través de la historieta, me parece que con el blanco y el negro sumado al talento del autor la obra funciona perfectamente. Más que una limitación me parece una magia crear un mundo a partir de dos colores y puedo hablarte del comic como de las estampas japonesas y otras herencias blanco y negro a lo largo de la historia. Desde chico dibujé, me bastaba un lápiz y un papel para pasar una tarde fenomenal pero en el lápiz comencé a encontrar algo delicioso y en algún momento me jacté de que en el dibujo uno está constantemente manejando la imagen, desde la primera marca hasta la última quedan registradas en el papel, incluso la huella de la goma y las huellas accidentales quedan registradas en el objeto final, lo que significa que uno está todo el tiempo realizando la imagen y hay algo de esa inmediatez absoluta que tiene el dibujo que me seduce en particular. A diferencia de otras técnicas. Creo que si se quiere hay una ética, una posición corporal y un momento en el dibujo que creo que es algo más performático. Hay una especie de pericia y control, dos fuerzas contrapuestas, la de querer hacer un gesto y otra para controlar y que no se vaya. A diferencia del pincel u otras herramientas, la punta del lápiz es más directa, espontánea y transparente.

L. C.: De todas formas se ve la pintura en tu trabajo.
M. V.: Si pero se ve como formando parte del tema. La pintura es tan prominente en el arte que uno podría confundirse y en lugar de decir historia del arte podría decir historia de la pintura. Por lo tanto, como la historia del arte es el tema de mi trabajo siempre voy en búsqueda de eso, la cita, y traer al presente experiencias pasadas. Hay algo interesante en replicar algo que fue especialmente hecho con oleo o un fresco y hacerlo con grafito en blanco y negro, hay una traducción que en teoría volvería más contemporánea mi obra y aquella también, por mas pérdida que sea la experiencia vital que llevó adelante la creación de un trabajo como aquel que yo traigo a colación. Estamos hablando de la estética de la recepción y en la medida en que hablamos de la conformación de un lenguaje y de un modo de decir y en el hecho de hacerlo cotidianamente uno se da cuenta de los fracasos que conlleva en tanto uno no puede alcanzar nunca lo que uno está diciendo, como lo dice o los resultados que obtiene. Un poco por incapacidad y otro poco porque uno está trabajando con algo especialmente escurridizo. Tiene que ver con aquello que todos sentencian y me lleva a Borges y al texto sobre Menard y cuál fue el Quijote, si el que entró en la imprenta y luego hubo miles de quijotes, el que leíste vos o leí yo, y cada uno de ellos son uno y varios también.
Llegar a la obra desde la copia de una reproducción me parece positivo. Uno tiene que saber quién es Pizarro y qué es el impresionismo. Con esto de vivir en el Río de la Plata y la perspectiva del arte universal y local también. Todo está pasado por varios filtros. A la National Gallery de Londres tuve oportunidad de ir dos veces en mi vida, hay quien vive en la esquina. La “formación académica” está hecha por la pinacoteca de los genios y no dejan de ser un gran filtro que va generando un determinado acceso al todo eso. Un artista que siempre me gustó William Turner y me gustó durante mucho años para descubrir que el artista que yo había inventado no era el que vi en la National Gallery me había inventado aunque igual me cautivó. Era una recomposición ideal y con un valor agregado totalmente personal y que Turner no tenía porque hacerse cargo. Era la carga que uno le ponía a esas imágenes. Creo que todo el arte rioplatense está tamizado de eso. De una reproducción de sentido y creo que es un fenómeno fantástico y algo de todo eso se cuela en mi trabajo. Me encanta lidiar con aquello que los libros de historia me dijeron que eran los grandes momentos de la Historia del Arte. A ellos voy y los traduzco a mi manera con todos los errores que eso implica y con todas las ganancias también que puedo permitirme en la medida que no vivo en la esquina de la National Gallery ya que no tengo una relación oficial y directa con ellos. Hay algo clandestino en haberse formado académicamente a través de la pinacoteca de los genios. Y lo aprovecho.
Es tener una experiencia dislocada. Estamos en otro lugar viendo lo que sucede todo el tiempo en otro lugar. Luego está todo el disfrute del material con el cual tengo mis deleites. Creo que todo esto forma parte de nuestra cotidianeidad. Hay una especie de utopía de poder llegar a través del proceso que uno añade a un sentido verdadero u original más allá si uno parte de la reproducción de la reproducción de la reproducción. Y lograr con eso un nuevo sentido original, hay algo vertiginoso y emocionante si uno medianamente pudiera lograrlo. En ocasiones pareciera que así sucede por comentarios que me han hecho sobre mis obras que pareciera que hay nueva experiencia original.

 

L. C.: ¿Te interesan las lecturas que se hacen de tu obra o es algo que no te preocupa?
M. V.: Me preocupa pero no forma parte de la estrategia. Fundamentalmente porque no se cuál es el “relato” de lo que pinto. La palabra mensaje no sé si existe en mi obra. Produzco imágenes y estoy hablando de cómo esas imágenes traducen una lectura o visión del mundo que yo hago. Pero qué está diciendo cual imagen o qué quiere decir ni me animo a proponérmelo. Pero no por holgazán o desinteresado sino porque asumo que tienen un poder especialmente digno de atención y por lo tanto trato de manejarme con cierta distancia. Que se vuelve a la vez una distancia poética la que se termina gestando. Esta sensación de tratarse de Ud. con los materiales que uno trabaja y con la imagen. La única estrategia es evaluar y reflexionar un poco entre ese espacio que está entre la imagen y uno, si es que existe tal espacio pero que en definitiva es el espacio que uno puede utilizar para generar un nuevo relato. Trato de trabajar con coherencia en el sentido de que trabajo con varios dibujos a la vez, con una gran tirada de dibujos y tengo la empatía de que un determinado ciclo de producción va conformando una pequeña historia, pero no una historia que tenga un principio y un fin sino una idea, un comentario, un alcance y creo que en eso punto soy bastante abstracto.

La imposibilidad del arte de definirse implica una perdida pero también es su parte positiva y puede usarse a su favor. Brinda en cada obra no un punto de llegada sino un punto de partida. Yo dibujo un perro, un paisaje o una naturaleza muerta. Lo que con ello suceda me lo tendrá que decir quien se acerque a experimentar mi trabajo. No puedo compartir esa experiencia de dibujarlo pero quizás puedo compartir lo que se inicia a partir de ahí. El arte contemporáneo devino especialmente problemático con respecto a su definición, clasificación y por lo tanto plantea un espacio para reinventarlo cotidianamente. De eso se trata. De eso me di cuenta en el taller de Macchi que era algo muy por fuera de mis coordenadas a mis 18 años. En donde las producciones eran más que abstractas. Ahí me di cuenta de que el arte era una cosa muy seria y una cosa muy inasible y me empecé a sentir seducido por esa inascibilidad del arte contemporáneo. Si me acerque al arte, entre otras cosas, fue por esa sed intelectual de ver de qué se trataba. Esa búsqueda de respuesta fue lo que motorizó la producción desde el día aquel hasta hoy y se volvió argumento de mi trabajo. La historia del arte y el arte en general. Me gusta la idea del artista encerrado en su torre creando su propio mundo.


L. C.: ¿Qué obra o exhibición te interesó particularmente y por qué?
M. V.: Hay muchas obras que me pegaron y no necesariamente las vi en vivo. Hay veces que el catálogo de una artista alcanza para sentir una empatía con ese artista. Una vez vi una muestra en París de artistas figurativos ingleses que iban desde Francis Bacon, Lucian Freud, Tony Bevan y algunos más contemporáneos que me impresionó mucho. No estoy revelando nada pero de verdad que comprobé por qué esos artistas tienen el status y la trayectoria que tienen. Pero hay obra que vi en pequeñas fotos y reproducciones y sin embargo funcionó para que yo produzca mi propio sentido y relato a partir de esa foto. Quizás porque había cosas que yo no podía ver. Una vez vi una obra de Gordon Matta Clark que me interesó muchísimo. A pesar de conocer un poco la teoría de su trabajo y todo su abordaje teórico pero era realmente lindísimo entrar en esa atmósfera. Era una pared mural enorme, pararse ahí y dejarse llevar por los colores, las formas y la proporción que tenia eso con uno. A veces pasa lo mismo con pequeñas fotos robadas de una reproducción, que a veces son en blanco y negro o a veces son muy pequeñas o con resoluciones horribles y sin embargo sólo eso es suficiente para producir sentidos y motorizar cosas en uno y que uno se avoque a responderlas.


Mariano Vilela. Buenos Aires, 1970. Prosefor Nacional de Pintura, Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Estudió pintura junto a Jorge macchi y Ahuva Slimowickz. Obtuvo la Beca de la Fundación Proa para participar en el taller de arte dirigido por Guillermo Kuitca. En el año 2000 realiza su primera exposición individual en Duplus. Ha obtenido menciones por parte de los jurados de los premios del Honorable Consejo Deliberante(1995), la Fundación Banco Patricios(1997) y la Fundación Klemm (2009) y en el Salón Nacional (2010). Exposiciones individuales: IPSE DIXIT (2004) y MATERIA GRIS (2009) en la galería Dabbah Torrejón y en las galerías Light Contemporary de Londres y LUMISOL en Munich. Exposiciones colectivas: Cuentos para no dormir, FNA; Las entrañas del arte, Imago, Fundación OSDE; Arte Abstracto: fragilidad o resiliencia y Pintura subyacente, CCEBA. En el año 2006 obtuvo el Primer Premio Nacional en la categoría dibujo otorgado por la Fundación OSDE. Este año ha obtenido el Segundo Premio en el Premio Itaú de Artes Visuales.

Leonardo Cavalcante. Licenciado en Artes Visuales en el Instituto Universitario Nacional de Arte. Presentó sus obras en diversos espacios donde exhibió obras audiovisuales, pinturas, dibujos, maquetas e instalaciones. Ha asistido a seminarios dictados por Rafael Cippolinni, Jorge Sepúlveda, Valeria González y Rodrigo Alonso y al taller y clínicas de obra de artistas como Patricio Larrambebere y Gabriel Baggio. En el año 2009 fue seleccionado por el Fondo Nacional de las Artes para realizar la Beca Ecunhi durante el segundo semestre del año y para el premio Joven y Efímero 09 en el cual se presentó en la cuidad de Rosario en el mes de Junio. Actualmente forma parte de MARKUS colectivo de artistas.

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